La ciudad a pedal – IV. La nave y sus mil botones
Toda bicicleta tiene cuatro partes importantes. Conocerlas cambió la forma en que me muevo por la ciudad.
Los antecesores de la bicicleta como la conocemos hoy tienen más de 200 años. A comienzos del siglo XIX apareció la draisiana, con estructura de bici pero sin pedales: se avanzaba empujándose con los pies. Luego, con la invención del pedal, llegó la imagen retro del velocípedo, con la rueda trasera pequeña y la delantera enorme.
Con Lucy fue la segunda vez que me enfrenté a comprar una bicicleta. Esta vez no importaba el costo, sino que fuera buena y se ajustara a mis necesidades y gustos.
Existen bicicletas de todos los tamaños, precios, formas y combinaciones imaginables. Decidí cambiar la bici más común, la todoterreno, por una bici de ruta personalizada.
Hay dos grandes líneas. Las bicicletas de montaña, con suspensión y frenos de disco, diseñadas para bajar por terrenos montañosos y adaptarse a la tierra. Y las bicicletas de ruta, herederas de las carreras clásicas: marco liviano en forma de diamante y ruedas grandes, delgadas y lisas, perfectas para ganar velocidad y agilidad en la ciudad.
Pasar de Cerati a Lucy fue como pasar de un Renault 4 a un Lamborghini. Perfeccioné mis recorridos, reduje los trayectos a la mitad del tiempo y gané seguridad en la vía para hacer cada viaje más eficiente.
Las partes de la bicicleta
Toda bicicleta tiene cuatro partes importantes. El cuadro o marco es el esqueleto: entre más ligero y firme, mejor. Sobre él se acoplan el sillín y el sistema de dirección, compuesto por el manubrio y las palancas de cambios. El pedalier es lo que da el impulso.
El mecanismo que transforma la energía humana en movimiento lo forman los pedales, los platos y la cadena; por último, las ruedas, los radios y las llantas permiten rodar. (Si quieres saber cuál es tu bici ideal, lee sobre los tipos de bicicleta urbana).
Lo que hay que llevar
La bici no es un ente aislado: necesita otros accesorios. En lo posible, lleva siempre luces, un neumático de repuesto, inflador y parches. Lo ideal es tener una herramienta multiuso, pero con un destornillador de pala ya te puedes desvarar bastante.
La mayoría de los ciclistas que mueren en accidentes sufren lesiones en la cabeza. En Medellín, la cultura del "avispado" y del "vivo" dice que usar casco o chaleco reflectivo es de personas torpes o poco "heroicas".
No me gustan los cascos deportivos, pero uso casco. Antes que ciclista soy persona, amo la vida y no quisiera morir por no tomar las precauciones mínimas en una actividad que disfruto y hago a diario.
Cualquier pantalón que no sea jean o muy pegado sirve. Siempre es bueno llevar una muda de ropa por si llueve o sudas mucho.
De noche hay que usar accesorios reflectivos, no porque sea una regla, sino porque hay que hacerse visible. Así eres menos vulnerable y el mensaje es claro: "respeto mi vida, por favor cuídela usted también". Los otros vehículos se acercan menos, te dan tu espacio y te respetan.